Hola (con la intención de...)
atravesar juntas el final de este no verano
Debido a mi tendencia a subirme tardísimo al carro de *las cosas* he decido ahora abrirme esta newsletter y ver qué pasa. Bienvenidas, amigas, el texto prefijado me aconseja claridad (“Readers love clarity”), pero no sé si seré capaz de ofrecer esto en la primera entrega.
Siento que el fantasma de la productividad (septiembre y su necesidad de hacer cosas, de empezar de nuevo, de cerrar ciclos) y la sensación de estar atrapada en lo que yo he vivido como un no verano explican, en parte, por qué esto está ocurriendo.
Los no verano
Recuerdo que hace unos años en plena pandemia le escribía un email a mi amigo donde le decía cuánto echaba de menos las noches de verano precovid. Decía así:
“casi me pongo a llorar al pensar en esas noches en las que estás en una terraza sin prisa hasta las 3 de la mañana hablando con tus amigas con la chaquetita puesta y el bar ya está recogiendo y solo quedáis vosotras y os volvéis dando un paseo. Recuerdo que mis padres muchas veces llegaban a las 4 o las 5 de la mañana de tomar una copa o un helado y pasear. Pasear en una noche de verano”
Sin nombrarlo, ese fue - creo - el primer no verano que vivía como tal. Por razones distintas, este año me veo inmersa en esa misma sensación. Quizá haya sido la imposibilidad de tomar vacaciones - pese a que no estoy trabajando ahora - o al hecho de que no he estado por primera vez en 30 años en las fiestas de mi pueblo, Tomelloso, - mis amigues chilenos siempre me obligan a decir el nombre cuando me preguntan de dónde soy <3 - pero lo cierto es que estoy viviendo esta época del año desde la extrañeza o, utilizando un término que ahora se usa mucho, la disociación. O simplemente lo que pasa es que estoy demasiado cansada para poder estar hasta las 2 am en una terraza y trabajar al día siguiente. O tal vez sea que no tengo el dinero - o me preocupa no tenerlo- para estar un martes en una terraza hasta esa hora.
La cuestión es que este verano ha podido conmigo y eso que yo amo el verano, a pesar de que, como ya dije en una publicación de Instagram, mis veranos siempre se han parecido, y me temo que se seguirán pareciendo, más a los de Manolito Gafotas que a los de cualquier peli de Rohmer.
Algunas cosas que me han sostenido este tiempo
He vuelto a Girls por tercera vez en mi vida y confirmo una vez más que es mi serie favorita. Es curioso porque la primera vez que la vi las odié a todas y aunque las sigo viendo como unas tías privilegiadas, egocéntricas y unas malísimas amigas la verdad es que las quiero y, sobre todo, las entiendo. Creo que dejar los 20 también es darse cuenta de que en el fondo todes somos insoportables y unas personas horribles con las personas que más queremos y nos quieren, además de terriblemente autoconscientes y egocéntricos. Amo a Hannah por encima de todo y tengo clarísimo que si fuera a un campamento de surf yo también pasaría de todo y acabaría emborrachándome y liándome con el instructor. También este tercer visionado desató en mí la urgente necesidad de que Adam Driver viniera corriendo sin camiseta a mi casa en mitad de la noche a cuidarme porque estoy en medio de un mental breakdown
Estoy en mi rom com era y no podría ser más feliz. Hace unos sábados mientras la gente salía de fiesta y se emborrachaba yo estaba viendo La boda de mi mejor amigo. No me arrepiento de nada.
He leído por primera vez a Natalia Ginzburg. Este año me propuse alejar el foco de mis lecturas de las novedades editoriales y, aunque no es nada fácil, lo estoy más o menos consiguiendo. Las pequeñas virtudes es una breve colección de artículos y a mí me ha maravillado especialmente el de ‘Las relaciones humanas’ (no podía ser de otra forma considerando mi obsesión con, efectivamente, las relaciones humanas). Dejo aquí un pedacito:
“¿Quiénes son los otros y quiénes somos nosotros?, nos preguntamos. A veces nos pasamos la tarde entera en nuestro cuarto, pensando; con una vaga sensación de vértigo nos preguntamos si los otros existen de verdad o si somos nosotros quienes los inventamos. Nos decimos que tal vez, en nuestra ausencia, todos los demás dejan de existir, desaparecen en un soplo, y milagrosamente reaparecen, brotando de repente de la tierra, en cuanto miramos”
Llevaba mucho retraso escuchando Deforme Semanal Ideal Total y estos días me he terminado el de perezosas. Me he meado con Isa y he aplaudido a Lucía. Recomiendo mucho escucharlo este mes de presión por hacer cosas y ser productivas después del verano.
Dejo por aquí esta canción que es un abrazo y que creo que ha sido la que más veces he escuchado este no verano.
No sé si volveré por aquí, pero si existe alguna persona que ha llegado hasta el final por el motivo que sea, gracias <3


Qué gusto leerte querida amiga, no pares por favor.
Amo leerte pedazo de cielo🙌
Que vuelva a ocurrir lo veo más posible de lo que crees.